El martes 17 de febrero de 2009 Barack Obama ha firmado el mayor Plan de estímulo económico de la historia de Estados Unidos, 787.000 millones de dólares (unos 630.000 millones de euros) que según sus palabras supondrán el principio del fin de la crisis.

Los 787.000 millones de euros quedarán repartidos en 3 grandes bloques:
- Gastos fiscales: 308.000 millones de dólares.
- Recortes tributarios para individuos y PYMES: 212.000 millones de dólares.
- Fondos directos para programas sociales: 267.000 millones de dólares, entre los que destacan 105.900 millones destinados a programas de educación y capacitación, 48.000 millones a proyectos de transporte, 37.500 a programas energéticos, 24.300 millones para los sectores más castigados por la crisis (entendemos que pueden ser los fabricantes de coches) y 14.200 millones para programas de salud entre otros.
Los presupuestos del plan me sugieren ciertas dudas, por supuesto en primer lugar la cuantía, todo parece indicar que este es el órdago de Obama, así que más vale que sea suficiente. En segundo lugar con la cantidad de empresas que están flirteando con la quiebra me sorprende ver un presupuesto en el que solo 24.300 millones de 787.000 vayan destinados a sectores castigados, espero que en el resto de partidas presupuestarias haya cierta holgura.
Diferencias entre los planes de rescate Bush y Obama.
En el anterior plan de rescate en el que la mayor preocupación era que las entidades financieras consiguiesen la liquidez necesaria para reactivar el crédito, se destino una suma muy importante de dinero a nutrir a las entidades financieras, dada la situación de los demandantes de crédito las pocas entidades financieras que se han atrevido a conceder crédito lo han hecho con mucha cautela y a unos tipos de interés desproporcionados, por no hablar de que gran parte de los fondos del primer plan se han destinado a tapar agujeros de los propios bancos, por lo que el flujo de liquidez no ha llegado a la calle como se esperaba.
En el plan de Obama se pretende estimular a la economía desde la calle, sin olvidarnos de que ya se destinaron en su día 700.000 millones de dólares, que en conjunto suman casi 1.600.000 millones, y que deberían contribuir igualmente. Si nutriendo a las entidades financieras el dinero no llega a la calle ni a la actividad real, nutriendo a la calle a través de ayudas fiscales, programas sociales y el empleo que estos deberían generar, no solo debería tener un reflejo muy positivo en la economía real, al aumentar la liquidez en el mundo no financiero y por consiguiente mejorar las condiciones de los demandantes de crédito, debería animar a las entidades financieras a liberar la liquidez de la que disponen después del primer plan de rescate.
Aún es pronto para evaluar las decisiones tomadas, aunque a no ser que se haya malgastado el primer plan de rescate todo parece indicar que tanto el mundo financiero como el mundo real deberían disponer de más liquidez y mejor situación tras el plan, aunque Obama ha “vendido” un plan de rescate mucho más “al gusto del pueblo” todo forma parte de un único plan, ¿en que cabeza cabe que no se vayan a destinar ayudas a las entidades financieras con la crisis que estamos viviendo? Cuando menos es positivo que Obama y su equipo piensen que no les hace falta más y centrén su interés en el otro lado de la economía.
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This post was written by zanalyst on February 18, 2009
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